El proceso de restauración contó con la participación activa de la comunidad de San Juan, promoviendo la conciencia sobre la importancia de la mantención de la iglesia a través de talleres y visitas guiadas. Durante las distintas etapas de la obra, se realizaron recorridos para que la comunidad pudiera involucrarse en la intervención de su templo.
Paralelamente, se llevaron a cabo talleres sobre el patrimonio material e inmaterial de la iglesia, poniendo énfasis en los oficios tradicionales vinculados al inmueble, así como en los bienes muebles e imaginería presentes en su interior. Como resultado, se elaboró un catastro de estos objetos de valor, resguardando su memoria y significado para la comunidad.







